Kate Moss Machine

Christian Salmon publica un nuevo libro sobre Kate Moss.
"Es un signo de los tiempos" afirma el sociólogo.



Anoréxica
Desde el principio de su carrera profesional, su figura escuálida y rodeada de puestas en escena algo malsanas generará acusaciones de anorexia, que se ha encargado de desmentir una vez tras otra. Para Christian Salmon, Kate Moss fue simplemente utilizada para transportar "la estética de la miseria cultural y psicológica", que con el tiempo casi derivará en "una profanación mercantil del cuerpo enfermo".

Banal
"Kate Moss es completamente ordinaria. Es eso lo que la convierte en extraordinaria", afirma el pintor Alex Katz. Descubierta a los 14 años de edad en un aeropuerto, su emergencia coincide con un cambio en el canon de belleza. "Con la década de los noventa llega la hora de una belleza más real, despojada del fondo de maquillaje, los coloretes y las lacas para el pelo. Para toda una generación de jóvenes fotógrafos, únicamente la imperfección parecía nueva y excitante", escribe Salmon. Es la década en la que el neoliberalismo hace estragos y ella representa la mejor prueba del éxito.

Drogadicta
En 2006, las fotos robadas consumiendo cocaína con su ex novio Pete Doherty confirman un secreto a voces. La industria la denunciará con cierta hipocresía, antes de rehabilitarla como icono. Años atrás, había despertado polémicas similares con otra de sus parejas, el actor Johnny Depp, con el que saqueó un puñado de suites de hotel.

Estratega
Pese a desconocer el universo de la moda, Moss acaba adquiriendo un enorme instinto para desenvolverse en él. Confrontada a grandes polémicas que amenazaban con dinamitar su carrera, Moss siempre ha conseguido salir victoriosa a través de una incesante reinvención. Para Salmon, la modelo personifica "un yo flexible, liberado del tiempo largo, abierto a todas las metamorfosis". El sociólogo Zygmunt Bauman lo designó "modernidad líquida".

Rebelde
A principios de los años noventa, Moss representa un nuevo look que los especialistas en márketing reutilizarán para seducir a un mercado en crecimiento, pero con poco poder adquisitivo: los jóvenes. Desestiman el glamour obsoleto y erotizan la rebeldía callejera. "Moss no encarna una deriva del sistema, sino su ideal-tipo", afirma Salmon. "Es la rebelde integrada, el exceso asumido, la transgresión como norma".

5 comentarios:

Cynthia dijo...

Pues aunque me gusta mucho su estilo, todo apunta a que ESTA LOCAAA!!
:) Un beso!

Lila dijo...

Esta mujer es amada y odiada a partes iguales, eso si, a nadie deja indiferente! quiero ese libro, pq a mi me encanta! :)

B.C. dijo...

En mi opinión la cuestión es que ha sabido conquistar siendo diferente (y aunque sus excesos formen parte de su peculiar currículum, no me gustan un pelo!)
Es que Primark es lo mássssssssss jajaja ;) Comprar en Londres tiene que ser una pasada, ¿no? No he tenido la oportunidad, porque cuando fui todavía no la conocía. Una pena porque recuerdo que pasé por delante pero no me dio por entrar...

Un besito

Esther dijo...

De pequeña era mi modelo favorita, que pena que pasara por esas estapas.

Un besazo guapa y felicidades por tu premio look 1o.

Mónica dijo...

A mi ella me encanta, no la conozco personalmente, pero la he visto muchas veces en Londres, no puedo opinar como persona, pero su personaje me encanta!

Un beso